jueves, 17 de junio de 2021

Los orígenes de El Hombre del Rey VI: El “indio” de Argentina

En una ocasión, bueno más bien fueron varias veces, estuve con un camionero argentino, alto, moreno, de rasgos duros y de habla argentina pero sin el deje típico porteño, mucho más neutro. Al cabo de varios días le pregunté porque siendo argentino no tenía acento de allí, y me respondió que el país era muy grande y no en todas la provincias se hablaba igual, como en España, que yo estaba acostumbrado a oír hablar a os de Buenos Aires.

Siguió añadiendo que él era de una provincia llamada Neuquén. La primera ver que oí esa palabra. Uno de los territorios donde habitaban los mapuches, los indios autóctonos de Argentina y Chile, y él era mapuche. Fue evidente mi desconocimiento de su existencia.

Al cabo de unos días la conversación continuó, estaba interesado en explicarme quienes eran los mapuches. En ese intento, me comentó que cuando Argentina era española, los indios eran dueños de sus tierras, había leyes que los protegían y regulaban sus relaciones con el resto de los habitantes de la región no nativos. Pero cuando el país fue independiente la situación cambio, y para los mapuches el hecho de vivir se convirtió en una pesadilla.

Tanto en Chile como en Argentina, desde medios del siglo XIX, los sucesivos gobiernos estuvieron en guerra con su pueblo, con la intención de exterminarlo “nos mataban como a alimañas”, se lamentó. Lo que no había ocurrido en los trescientos años anteriores, pasó en los últimos treinta del siglo pasado, el XIX se refería. “Ustedes los abandonaron y ellos los mataron para quitarles sus tierras”.

“Ahora no llaman “los pueblos originarios”, recalcó, y hasta hay quienes de dejan los cabellos largos, hasta más allá de los hombros, para parecerse a “los originarios”, en nuestro honor dicen, como señal de respeto”, decía no muy conforme con las palabras que salían de su boca. “Mala conciencia por sus crímenes”, añadió, y me preguntó “¿Sabes que son “las guerras del desierto”? Allá todo el mundo lo sabe pero nadie habla de ellas, son tabú”.

Aquel fue mi primer contacto con un mapuche, la primera ver que oí eso de la “guerra del desierto”, después supe quien fue, entre otros, Julio Argentino Roca, tuve tiempo para pensar y documentarme al respecto...



lunes, 10 de mayo de 2021

…ese muchacho no nos entiende, Morgan, pero no es de la familia...

…ese muchacho no nos entiende, Morgan, pero no es de la familia…
Genial!!! Esta frase se la dice Perro a Morgan, su sobrina, cuando empiezan a pelear en el barco de Perro, ya al final de la película, La Isla de las Cabezas Cortadas, cuando ella en plan “milhombres”, estando siendo abordado su barco, se lanza al barco de Perro, diciendo “…voy a reventar el barco y recuperar lo que es nuestro, separad el barco cuando lo haya hecho…”.

¿Has visto La Isla de las Cabezas Cortadas en alguna ocasión? ¿Te ha gustado? Pues si tu respuesta es “sí”, entonces El Hombre del Rey te gustará, pues también tiene un contexto histórico, en el siglo XIX, es trepidante, hay aventuras, suspense, malos muy malos, buenos no del todo buenos, romance, intriga, personajes entrañables, humor… ¿Todavía te lo estás pensando? Cuánto más te lo pienses, más tiempo tardarás en comenzar a disfrutarlo.



Nota: La imágen está extraída del DVD de la película, o lo que es lo mismo, el CopyRight es de la Universal.


martes, 27 de abril de 2021

Los orígenes de El Hombre del Rey V: La comerciante del Perú

En un vuelo que en uno de sus extremos tenía el aeropuerto de Madrid-Barajas, me tocó en el asiento de al lado una señora peruana. Tenía un comercio en Lima, textil, y estaba de viaje comercial para comprar género.

Entre las muchas cosas que hablamos, hasta que las horas hicieron mella, y en ese caso lo mejor que se puede hacer en un avión es ser cordial con Morfeo. Me dijo “...la mayor desgracia que ha tenido el Perú, es que los ingleses se robaran la Hacienda de Lima. Bueno, más bien se la regalaron”. En ese momento no sabía de lo que me estaba hablando, y siguió “No sé que es peor, si que los caciques se vuelvan patriotas, o que los patriotas se vuelvan caciques. ¿Conoce usted la Constitución de 1812? Entonces Las Américas éramos España”, digo con lo que parecía resignación en su voz. No había leído por entonces ese texto, pero ella no esperó mi respuesta, reclinó un poco el asiento y se giró para la ventanilla.

...Las Américas éramos España, en los días siguientes leí ese texto, y tuve mucho para pensar...



miércoles, 10 de marzo de 2021

Los orígenes de El Hombre del Rey IV: El turista argentino

Otro personaje pintoresco que tuvo su influencia en el desarrollo de esta historia, fue un turista argentino con el que conversé, hace ya un tiempo, por tierras del norte de Castilla y León. Era un tipo con pasta, con educación (de libros, de la otra poca). Alto, rubio y de ojos claros. Con cierto recelo o resquemor…

Hablando con él, llegó un punto en que me soltó que los españoles habíamos ido a Argentina a matar a sus pueblos originarios, primero, y después, junto con los “tanos”, solo a llevar miseria. En ese momento no sabía quiénes eran los “tanos”, pues supe que era una forma, en algunos ambientes despectiva, de referirse a los emigrantes italianos.

La conversación siguió, y lo “simpático” vino después. Aquel tipo era nieto emigrantes bálticos, o como dirían los rusos “Pribáltika”, en concreto de Lituania, que habían marchado para allá antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Originario total.

De nuevo tuve material para pensar...



viernes, 15 de enero de 2021

Los orígenes de El Hombre del Rey III: Los jornaleros de Bolivia

Durante un tiempo, y por circunstancias que no vienen a cuento, tuve la oportunidad de tener relación con una cuadrilla de jornaleros bolivianos que trabajaban en los campos de Murcia. Me llamó a la atención lo educados y buen trato que tenían, no ya conmigo sino entre ellos mismo, casi reverencia, casi ceremonial, casi japonés… modales exquisitos, habla exquisita…

El caso, que estuve varios días con ellos, tanto cuando trabajaban como en los momentos de descanso, y en las comidas medio día, a la sombra de algún árbol grande o en alguna construcción de la finca. Un día, durante la comida, parte de los hablaban en español y otros lo hacían aimara.

Uno de los que estaban hablando en aquella lengua nativa, se dirigió a mí y me dijo: “¿Sabe por qué estamos aquí tan lejos de nuestra tierra y nuestras familias?”. Le respondí que suponía que por la situación económica y social de su país, que les hacia rentable venir a España a trabajar. La respuesta que me dio aun me pone hoy los pelos de punta. Dijo “Porque ustedes nos abandonaron”. ¿Cómo que les abandonamos? Fue mi respuesta. A lo que él prosiguió, con el visto bueno de los demás, “...en nuestros pueblos viejitos cuentan que les contaron sus abuelos, y a estos los suyos, que cuando los hombres de rey estaban allí, los indios teníamos derechos y había leyes que nos protegían, pero cuando se marcharon nos quitaron nuestras tierras, y desde entonces en nuestros pueblos se malvive y las ciudades no somos bien vistos”.

Este comentario me hizo darle vueltas a la cabeza...



viernes, 8 de enero de 2021

Mis 3 primeros libros de lectura (y III)

...terminado esta historia, con el tercero de los que fueron, son y serán, mis 3 primeros libros de lectura:

El primero de los primeros tres libros.
El segundo de los primeros tres libros.


La Vuelta al Mundo en Ochenta Días de Julio Verne

De esta novela también se puede decir poco ¿quién no lo ha leído, o visto en una película, o en dibujos animados, o en cómic, o en dibujos animados con bichos…? Sí, con bichos “Soy Willy Fog apostador, que se juega con honor la vuelta al mundo, aventurero y gran señor...”. Lo dicho, que voy a pasar del ilustre Verne y voy a comentar cómo conocí su libro.

En esta ocasión andaba ya por tercero de EGB, y parecía que la técnica de “un libro por año”, que se habían propuesto en la escuela, no iba a fallar. Hasta ese momento “Quo vadis?” en primero, e “Ivanhoe” en segundo. Pero algo cambió. No sé si fue el viento, el nuevo director de la escuela, los maestros, el Ministerio, o lo que fue. Lo cierto y verdad es que, pese a no haberle pegado fuego, nunca nos dejaron volver a entrar en la Biblioteca, salvo causa disciplinaria, hasta séptimo. Ahí es nada.

¿...y entonces como llegó a mis manos “La Vuelta al Mundo en Ochenta Días”? Pues resulta que, en la escuela pasaron una lista de libros a la librería-papelería del pueblo, a nosotros también nos dieron una copia hecha en la multicopista, con lo que no le faltaban los clásicos manchurrones con los que esos artefactos firmaban su trabajo. Así que de clase a casa, y de ésta a la librería, que lo mandaba el maestro.

Una vez en ella, resultó que todos los libros formaban parte de una misma colección, “Colección de Historias Selección” de Editorial Bruguera. Tapa dura de color beige, ilustrada con llamativas escenas de lo que se suponía iba a ocurrir en su interior. El mío con unos indios del salvaje oeste persiguiendo a un humeante caballo de hierro. Para colmo, bajo el colorido dibujo ponía en letras bien grandes “Edición Ilustrada”. Es decir, ¡¡¡este sí llevaba dibujos!!!

Así pues, ni corto ni perezoso, me decanté por ese de los indios. Por aquel tiempo, sábado sí y sábado también, en “Sesión de Tarde” tocaba una de John Wayne, o de Henry Fonda, o de Errol Flynn, o de Stewart Granger, o de Alan Ladd… así que si en esas páginas había indios y pistoleros, no había nada más que ver ni pensar.

A la hora de la verdad, los dibujos no eran para tanto, pocos y en blanco y negro; su lectura no resultaba del todo pesada, aunque los indios tardaban en salir, y tardaron, y tardaron… llegó un momento en que salió alguno, pero el libro no iba de indios. ¡Mecachis! Pese a ello lo tuve que terminar, pues una vez comprado le tuvimos que decir al maestro cual era, había que hacer un resumen, y se nos harían algunas preguntas. El resultado de ese “tercer grado” era indiferente, no puntuaba, pero no leer el libro conllevaba suspender la asignatura de Lengua. Lo dicho, lo terminé.

A día de hoy sigue en su sitio, en la estantería, un poco desvencijado por el paso del tiempo, pero allí está, de ahí la descripción, en este caso tan acertada, no como en los otros.

...y por cierto, el siguiente libro que hojeé después de éste, aparte de los de la escuela, fue uno de instalación de líneas de alta tensión de, creo, editorial Marcombo, pero eso ya es otra historia.



lunes, 23 de noviembre de 2020

Los orígenes de El Hombre del Rey II: La emigrante chilena

En una ocasión, hace tiempo, cuando trabaja en un centro de selección de personal, al que asistía bastante población emigrante de América. Tuve que entrevista a una señora procedente de Chile. La entrevista estuvo a punto de termina de una forma abrupta, pues le pregunte si era de Argentina. Por aquel entonces no distinguía el acento de argentino del chileno. Desde aquel día, ya sí.

Aquella señora, no sé que le habrían hecho en Argentina, con el hablar tan particular que tienen, que parece que empieza como la del otro lado de las montañas, pero que rompe la musicalidad de forma brusca, como si cortan las palabra con los dientes, me disparó una sarta de improperios irrepetible, aunque, eso sí, se me quedó gravada una frase: “¡Ustedes mataron a nuestros pueblos originarios!”.

“Nuestros pueblos originarios”, eso me resultó muy curioso, ya que aquella señora, que tenía dos apellidos, ninguno de ellos aparentaba ser de origen indígena. Uno era francés, y otro no sabría decir de donde pero centro europeo, de Alemania, Dinamarca, Holanda… vamos que la señora era descendiente de algún lonco mapuche.

Estos también me hicieron pensar...