Genial!!! Esta frase se la dice Perro a Morgan, su sobrina, cuando empiezan a pelear en el barco de Perro, ya al final de la película, La Isla de las Cabezas Cortadas, cuando ella en plan “milhombres”, estando siendo abordado su barco, se lanza al barco de Perro, diciendo “…voy a reventar el barco y recuperar lo que es nuestro, separad el barco cuando lo haya hecho…”.
¿Has visto La Isla de las Cabezas Cortadas en alguna ocasión? ¿Te ha gustado? Pues si tu respuesta es “sí”, entonces El Hombre del Rey te gustará, pues también tiene un contexto histórico, en el siglo XIX, es trepidante, hay aventuras, suspense, malos muy malos, buenos no del todo buenos, romance, intriga, personajes entrañables, humor… ¿Todavía te lo estás pensando? Cuánto más te lo pienses, más tiempo tardarás en comenzar a disfrutarlo.
Nota: La imágen está extraída del DVD de la película, o lo que es lo mismo, el CopyRight es de la Universal.
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lunes, 10 de mayo de 2021
domingo, 11 de octubre de 2020
Cuándo los “libertadores” libraban a los indios de la tiranía española
El 31 de diciembre de 1917 la República Argentina dio por finalizada oficialmente la Conquista del Chaco, y con ella las guerras indias que comenzaron en 1833 con la campaña de Juan Manuel de Rosas. Aunque previamente se llevaron a cabo las Campañas de Martín Rodríguez en 1820, pero éstas, por la situación socio-política en que se encontraba el país no se pueden considerar guerras indias estrictamente. Culminado con la Guerra del Desierto, de 1878 a 1885, dirigida por Julio Argentino Roca, que directamente desarrolló una campaña de exterminio indígena.
En el caso del Cono Sur, uno de los tratados más relevantes fueron las Paces de Quilín o Tratado de Biobío, aunque hubo muchos más, así tantos como tribus indias que opusieron resistencia entre los siglos XVII y XVIII.
Las leyes en las que se articulaban esos tratados, dentro del territorio español, para dar cobertura a los derechos y garantías que se habían acordado con los nativos, nunca fueron bien acogidas por los entonces criollos, que las abolieron en cuanto consiguieron la independencia.
Los indios fueron matados o trasladados para que sus tierras cayeran en manos de los mismos generales y coroneles que las conquistaban, y que las compraban al Estado a precio de saldo, también algunos políticos, para después venderlas sustancialmente más caras a ganaderos y latifundistas emigrados del centro y norte de Europa.
La muestra más palpable de la falsedad de buena parte de la leyenda negra es que, en los territorios americanos desde río Grande/Bravo hasta Bolivia la población nativa llega en algunos países a superar el 50% del total. Como es el caso de lo que fue pleno imperio inca, donde se supone que Pizarro no dejó un indio vivo, aun habiendo recibido emigración, la población originaria en Bolivia es del 66%, en Perú del 51% y en Ecuador del 36%. En contraste con las naciones que llevaron a efecto campañas militares de exterminio indígena, en los que esta población quedó, y sigue a día de hoy, muy reducida, como Argentina con tan solo el 1%, en Chile el 5%, en Paraguay solo el 1,5% o Uruguay únicamente el 0,02%.
En América del Norte la cosa tampoco quedó bien parada, con la noble y épica conquista del oeste que forjó una nación, EEUU, contada miles de veces en los wéstern del cine y la televisión, o la “leyenda blanca” de Pocahontas y John Smith repartiendo paz y amor y bondad y convivencia y solidaridad y... En este país la población de nativos americanos es de solo 0,87%, y “liberaron” también a los nativos que durante el dominio español estaban asentados en California, Nuevo México, Texas, Arizona, Colorado y Nevada. En el caso particular de México, que perdió la mitad de su territorio a manos de EEUU, que tiene una población de entorno a una tercera parte de este último, y que ha recibido casi tanta emigración como aquel, y donde no estuvieron los humanitarios Custer ni Sheridan, por nombrar a dos grandes próceres de la bondad, si no el perverso y sanguinario Cortés, la población indígena, con una 5ª parte del territorio de su vecino, es del 22%. En Canadá a los civilizados británicos, que de forma previa, también evitaban a los indios la opresión española en la Costa Este, tampoco les tembló la mano, el 3% solo de la población del país.
Estos hechos tuvieron lugar, no en el siglo XV, ni en el siglo XVI con un choque de culturas, de mundos, de fanatismos o de epidemias por nuevas enfermedades, sino en la segunda mitad del siglo XIX, a partir de 1850, o incluso, entrado el siglo XX… Tal vez por eso, porque se temían lo que les iba a ocurrir, durante las guerras de independencia en Hispanoamérica los nativos originarios lucharon, principalmente, con los realistas y no con sus “libertadores”.
Una persona procedente de Chile me comentó que nosotros (los españoles) habíamos matado a todos sus indígenas, y su relación con España más allá del desprecio era trabajar para poderse marchar de nuevo.
En el caso de un ciudadano de Montevideo, al preguntarle por qué no había indios en su país, me respondió “cuando ustedes se fueron los matamos a todos”.
Y la respuesta de un ciudadano argentino residente, entonces, en Santa Cruz de Tenerife, fue: "ustedes les regalaron tierras en lugar de matarlos, nosotros terminamos el trabajo que ustedes no hicieron". Que en boca del coronel Kreiber queda como “sus reyes les regalaron tierras en lugar de matarlos. Nosotros estamos terminando el trabajo que ustedes no hicieron”.
Hasta ese momento, el autor todavía tenía por referencia la “leyenda negra”, y estas respuestas dieron como resultado una curiosidad que conforme fue conociendo los hechos, a su vez comenzó a tomar forma en esta historia, con hache minúscula, que aquí concluye.
Antecedentes: El Derecho de Indias
Durante el domino español, tanto en la actual Argentina como en el resto de territorios, y tras los choques iniciales, las autoridades españolas llegaron a diversos tratados con los nativos, por los que se regulaba su relación de estos con España y sus ciudadanos.En el caso del Cono Sur, uno de los tratados más relevantes fueron las Paces de Quilín o Tratado de Biobío, aunque hubo muchos más, así tantos como tribus indias que opusieron resistencia entre los siglos XVII y XVIII.
Las leyes en las que se articulaban esos tratados, dentro del territorio español, para dar cobertura a los derechos y garantías que se habían acordado con los nativos, nunca fueron bien acogidas por los entonces criollos, que las abolieron en cuanto consiguieron la independencia.
Libertando a los indios del Cono Sur
A los indígenas básicamente les mataban en batalla o de hambre en proto-campos de concentración, cercados de alambre de espino en los que se les dejaba a la intemperie, fuera invierno o verano, sin apenas comida ni agua. También eran vendidos como esclavos a los hacendados y grandes terratenientes. De igual forma que ocurría en ese tiempo en EEUU, eran llevados a reservas en zonas muy alejadas de sus tierras originarias, en unas condiciones igualmente precarias. Se les hizo desfilar encadenados por las calles de las grandes ciudades, se destinó a las mujeres al servicio de las familias pudientes. Y los demás comportamientos, siempre encaminados a su eliminación física y en el menor de los casos a conseguir su sumisión.Los indios fueron matados o trasladados para que sus tierras cayeran en manos de los mismos generales y coroneles que las conquistaban, y que las compraban al Estado a precio de saldo, también algunos políticos, para después venderlas sustancialmente más caras a ganaderos y latifundistas emigrados del centro y norte de Europa.
El choque con la leyenda negra española
La leyenda negra, básicamente una invención de ingleses, holandeses y franceses, tiene su vertiente en América con la conquista, que inicialmente pudo tener sus más y sus menos, pero no se puede considerar como la tónica habitual en el continente. A lo largo de más de trescientos años los indios continuaron allí, con su propia legislación, el llamado Derecho de Indias, una rama del Derecho específicamente español y que se desarrollaba en base a los distintos tratados realizados con los pueblos indígenas. Derecho y derechos que fueron abolidos tras las independencias.La muestra más palpable de la falsedad de buena parte de la leyenda negra es que, en los territorios americanos desde río Grande/Bravo hasta Bolivia la población nativa llega en algunos países a superar el 50% del total. Como es el caso de lo que fue pleno imperio inca, donde se supone que Pizarro no dejó un indio vivo, aun habiendo recibido emigración, la población originaria en Bolivia es del 66%, en Perú del 51% y en Ecuador del 36%. En contraste con las naciones que llevaron a efecto campañas militares de exterminio indígena, en los que esta población quedó, y sigue a día de hoy, muy reducida, como Argentina con tan solo el 1%, en Chile el 5%, en Paraguay solo el 1,5% o Uruguay únicamente el 0,02%.
En América del Norte la cosa tampoco quedó bien parada, con la noble y épica conquista del oeste que forjó una nación, EEUU, contada miles de veces en los wéstern del cine y la televisión, o la “leyenda blanca” de Pocahontas y John Smith repartiendo paz y amor y bondad y convivencia y solidaridad y... En este país la población de nativos americanos es de solo 0,87%, y “liberaron” también a los nativos que durante el dominio español estaban asentados en California, Nuevo México, Texas, Arizona, Colorado y Nevada. En el caso particular de México, que perdió la mitad de su territorio a manos de EEUU, que tiene una población de entorno a una tercera parte de este último, y que ha recibido casi tanta emigración como aquel, y donde no estuvieron los humanitarios Custer ni Sheridan, por nombrar a dos grandes próceres de la bondad, si no el perverso y sanguinario Cortés, la población indígena, con una 5ª parte del territorio de su vecino, es del 22%. En Canadá a los civilizados británicos, que de forma previa, también evitaban a los indios la opresión española en la Costa Este, tampoco les tembló la mano, el 3% solo de la población del país.
Estos hechos tuvieron lugar, no en el siglo XV, ni en el siglo XVI con un choque de culturas, de mundos, de fanatismos o de epidemias por nuevas enfermedades, sino en la segunda mitad del siglo XIX, a partir de 1850, o incluso, entrado el siglo XX… Tal vez por eso, porque se temían lo que les iba a ocurrir, durante las guerras de independencia en Hispanoamérica los nativos originarios lucharon, principalmente, con los realistas y no con sus “libertadores”.
Cómo nace esta historia: El Hombre del Rey
Su origen está esencialmente en tres conversaciones con emigrantes en España de aquellos países.Una persona procedente de Chile me comentó que nosotros (los españoles) habíamos matado a todos sus indígenas, y su relación con España más allá del desprecio era trabajar para poderse marchar de nuevo.
En el caso de un ciudadano de Montevideo, al preguntarle por qué no había indios en su país, me respondió “cuando ustedes se fueron los matamos a todos”.
Y la respuesta de un ciudadano argentino residente, entonces, en Santa Cruz de Tenerife, fue: "ustedes les regalaron tierras en lugar de matarlos, nosotros terminamos el trabajo que ustedes no hicieron". Que en boca del coronel Kreiber queda como “sus reyes les regalaron tierras en lugar de matarlos. Nosotros estamos terminando el trabajo que ustedes no hicieron”.
Hasta ese momento, el autor todavía tenía por referencia la “leyenda negra”, y estas respuestas dieron como resultado una curiosidad que conforme fue conociendo los hechos, a su vez comenzó a tomar forma en esta historia, con hache minúscula, que aquí concluye.
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martes, 31 de diciembre de 2019
La matanza de Tandil
Al grito de “¡¡¡Maten siendo gringos y vascos!!!”
En la madrugada del 1 de enero de 1872 un grupo de gauchos, liderados por el denominado Tata Dios, llegaron al pueblo de Tandil, en la Provincia de Buenos Aires, y asesinaron de forma despiadada y descabellada a 36 inmigrantes, casi todos vascos. Al grito de “¡¡¡Maten siendo gringos y vascos!!!”, degollaron y decapitaron a todo el que vieron procedente de ultramar, sin distinción entre hombres, mujeres o niños, incluyendo familias enteras.Esta actuación se incluía dentro del rechazo a los inmigrantes que por aquel tiempo había en Argentina. El país necesitaba crecer y para eso se dio vía libre a la emigración desde Europa. Pero había sectores de la población que no veían bien, que a los inmigrantes se les facilitaban tierras, no tuvieran que forma parte del ejercito al no haber nacido en el país, o simplemente que con su trabajado duro las cosas les fueran bien. Lo que llevó a este tipo de actuaciones como la matanza de Tandil, por parte de algunos “locales”.
En El Hombre del Rey aparece la matanza de Tandil pues es uno de los puntos por lo que Esteban pasa en su discurrir por Argentina. En este pueblo conversa con algunos de los lugareños, buena parte habían llegado desde España años antes, y le ponen al corriente sobre los trágicos hechos allí ocurridos el 1 de enero de 1872.
Nota: Imagen enlazada desde el Museo Zumalakarregi.
viernes, 22 de septiembre de 2017
El Hombre del Rey: Sinopsis
El Hombre del Rey es una trepidante novela histórica de aventuras e intriga, en la que Esteban de Zubiaga y Norzagaray, un joven teniente carlista del ejército de Carlos VII, tendrá que marchar a Argentina por un asunto de familia.
Allí conocerá las penurias de la emigración de finales del siglo XIX, soportadas por españoles e italianos recién llegados. Desde Buenos Aires se adentrará en la región pampeana, para conocer el lugar donde ocurrieron los hechos que le han llevado hasta allí. Será alistado, de forma forzosa por el coronel Kreiber, en el ejército argentino, en su avance hacia el sur. Siendo rescatado por los indios araucanos, quienes le ayudaran, de la mano de la mestiza Ailin, con la que vivirá un apasionado romance, a resolver el asunto familiar que le ha llevado hasta allí, en las cercanías de Mendoza.
Una historia épica cuando se cumplen 100 años del final de las guerras indias en el Cono Sur.
Allí conocerá las penurias de la emigración de finales del siglo XIX, soportadas por españoles e italianos recién llegados. Desde Buenos Aires se adentrará en la región pampeana, para conocer el lugar donde ocurrieron los hechos que le han llevado hasta allí. Será alistado, de forma forzosa por el coronel Kreiber, en el ejército argentino, en su avance hacia el sur. Siendo rescatado por los indios araucanos, quienes le ayudaran, de la mano de la mestiza Ailin, con la que vivirá un apasionado romance, a resolver el asunto familiar que le ha llevado hasta allí, en las cercanías de Mendoza.
Una historia épica cuando se cumplen 100 años del final de las guerras indias en el Cono Sur.
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